14 ago. 2011

La crisis llegó a Dunder Mifflin

The Office siempre ha sido de mis comedias favoritas, aun cuando en sus comienzos ese peculiar humor basado en situaciones incómodas me resultaba un poco violento. A pesar de esto nunca la seguí a ritmo de emisión, lo que muchas veces me lleva a tenerla en el olvido más tiempo del que me gustaría. Generalmente es durante el parón veraniego cuando echo en falta mi ración de risas y recurro a ella en forma de buenos maratones que hacen que cada temporada me dure un suspiro.
Desafortunadamente esto no ha sucedido como cabría esperar en esta quinta temporada de la serie, porque a pesar de tener bastantes arcos argumentales más o menos duraderos (cosa que yo siempre suelo agradecer) he notado un notable bajón en el nivel al que nos tiene acostumbrados, con capítulos en los que apenas conseguían sacarme una sonrisa y eso tratándose de una comedia es muy preocupante. En un contexto de crisis a nivel mundial, no podemos sorprendernos de que ésta también afecte a Dunder Mifflin, solo esperemos que por nuestro bien sepan salir pronto del bache en el que se encuentran...

Pero bueno, mejor centrarse en lo positivo que nos ha dejado que precisamente han sido esas tramas más seriadas: por un lado el triángulo formado por Andy-Ángela-Dwight que se ha resuelto de la forma más cómica posible con ese duelo a muerte entre los varones. El duelo no podría haber sido más divertido, con Andy aplastando con su coche a Dwight consciente de que no podría superarle en el apartado físico (si de algo sirvió esto fue para que él me ganara totalmente ya que hasta entonces era uno de mis odiados en esa oficina). Ahora ambos pasan de Ángela (aunque Dwight en menor medida) y se han hecho íntimos (la clásica relación de aminemigos) lo que sólo Dios sabe a donde nos puede llevar esta amistad, porque a mi juntos me dan miedo...
Pero si de algo he disfrutado ha sido de la recta final marcada por la creación de la empresa de Michael Scott tras su renuncia a su puesto fruto de la llegada del nuevo jefe. Esto nos trajo consigo la marcha con él de Pam, y el regreso de Ryan a la serie, y con este peculiar trio nacía The Michael Scott Paper Company ubicado en un cuchitril del mismo edificio que Dunder Mifflin.
Parecía misión imposible que este plantel pudiera sacar adelante la empresa pero poco a poco se fueron haciendo con una parte de la cartera de clientes de su antigua empresa, por lo que dejaron tocados a Dunder Mifflin. Ante esto la empresa no se podia quedar impasible, por lo que terminaron por hacerle una buena oferta a Michael por ella y con su buen hacer negociando consiguió que tanto él como el resto fueran reincorporados, ascendiendo a Pam a vendedora.
Con diferencia la trama que más me ha gustado, aunque trajo consigo un descuido en las tramas de Dunder Mifflin que no le sentó del todo bien a la serie.

(Y a pesar de trabajar así consiguieron hacerse un hueco en el mercado)

En el lado contrario, lo más negativo han sido las incorporaciones: la nueva secretaria es sosísima y no se le ha sacado nada de partido, pero peor es el caso del nuevo jefe quien no podría resultar más odioso y lo que es aun más preocupante, nos ofrece la peor cara de Jim. Por nuestro bien parece que pasará a un segundo plano con la vuelta de Michael a la oficina, asi que esperemos perderlo de vista por mucho tiempo, porque ni por esa rivalidad que despierta entre Angela y Kelly merece la pena tenerlo de vuelta.

Cerramos destacando la brillantez que siguen manteniendo en los cold opennings (las secuencias que se emiten antes de la cabecera), geniales del primero al último; y con la nota positiva de la season finale, el embarazo de Pam y Jim que espero nos deje muy buenos momentos para una de las parejas más queridas de la televisión y que lamentablemente no atravesó por su mejor situación con la separación física con la que comenzaron la temporada.

P.D: Quiero más Holly en la sexta temporada, porque menudo dúo forma con Michael...¡están hechos el uno para el otro!