26 ago. 2011

Gran Reserva, una serie con denominación de origen

En muchas ocasiones los dramas familiares echan para atrás a mucha gente debido a sus tintes culebronescos, y lamentablemente esto hace que nos perdamos grandes series fruto de nuestros prejuicios a la hora de acercarnos a las series. Downton Abbey padeció esto en sus inicios, pero afortunadamente los pocos que superaron esta barrera inicial supieron vendérnosla muy bien al resto y contagiarnos por esa serie histórica tremendamente adictiva.
En nuestra ficción nacional lo sufrieron dos series alabadas por la crítica, y con suerte un poco dispar entre el público: Herederos y Gran Reserva. Precisamente de esta última es de la que quiero hablar hoy aquí ya que por fin he podido disfrutar de su primera temporada.

Como se que pocos leereis a partir del salto de los spoilers, antes de todo os la quiero recomendar fervientemente. Se que muchas veces pesa la duración de los episodios (entorno a los 100 minutos quitando los Previously) pero salvando este principal escollo una vez que te aproximas a la historia de los Cortazar y los Reverte no puedes sino involucrarte en sus historias de intrigas, pasiones y misterios que componen cada episodio.
Precisamente esos misterios son el principal atractivo de la serie, porque desde el minuto uno se nos presenta el intento de asesinato de Miguel, el protagonista de la ficción, quien hasta ese momento posee un carácter fuerte y dominante, una gran ambición que le llev
a a hacer cualquier cosa para salirse con la suya. Pero todo esto cambia con el disparo que lo deja en coma y que le provoca la pérdida de la memoria, abriendo así la incógnita de quién y porqué querría acabar con él...la lista de enemigos es larga y todos parecen tener motivos para hacerlo...

Este es solo el punto de partida, numerosos secretos saldrán a a la luz en la investigación, y otros tantos se tratarán de ocultar, y es que si por algo destaca Gran Reserva es por el jugo que sabe sacarle al reducido núcleo de personajes que componen las dos familias protagonistas. Me resultará difícil encontrar una serie tan endógama, en la que todos estén liados con todos pero aun así traten de mantener las apariencias de gran familia unida.


Y ahora si, a partir de aquí, habrá spoilers, así que si pretendes darle la oportunidad que merece, mejor no continúes leyendo.

El gran misterio de la temporada es sin duda la identidad del que intentó asesinar a Miguel y como tal estuvo sembrada de dudas y de distintos sospechosos a lo largo de los 13 capítulos. Casi cualquier personaje de la serie podría haber sido el culpable, pero nunca pensé que la resolución fuera a ser la que fue: el propio Miguel. Por muy rocambolesca que parezca la resolución tiene todo el sentido una vez conocemos el plan que junto a su amante Mónica trataban: librarse de su familia y hacerse con las bodegas asesinando a su padre, Vicente, auténtico objetivo del sicario contratado. Miguel tenia que evitar que el asesinato se produjera ya que su padre le había desheredado al intuir sus planes, por lo que él sería el principal sospechoso del crimen así que no le quedo más remedio que ir la encuentro e impedirlo, aunque como vimos las cosas no salieron como esperaba.
Ligado a él estaba también el otro misterio que no lo era tanto: la identidad del padre de la hija de Sara, novia de su hermano Pablo. Por la conversación amenazante del piloto todas las pistas apuntaban a Miguel y finalmente tiraron por la opción fácil, no sin antes darnos juego con este asunto gracias a las fotos y los chantajes que ellas trajeron consigo.

Pero Miguel es más que todo estos misterios, y gracias a la amnesia que
vive hemos ido poco a poco conociendo con él su pasado y su presente, las luchas internas del personaje entre su cabeza y su corazón, entre lo que era y lo que es y por supuesto, entre su mujer Paula y su amiga Lucía.
Sin duda un gran personaje maravillosamente interpretado por Tristán Ulloa, que tiene mucho que decir en la segunda temporada tras todo lo sucedido en la season finale: la muerte de su hija por culpa de su padre, el incendio intencionado de las viñas,...etc.


Miguel es muy interesante, pero no solo de él vive Gran Reserva. Creo que no soy el único que estará de acuerdo en que tras él se encuentra Gustavo, el novio de su hermana Emma, quien es capaz de cualquier cosa por mantener su posición dentro de la familia Cortazar: ya sea actuando como un perrito faldero de Don Vicente como matando a la secretaria de las bodegas para que no se descubra la relación que ambos mantenían en secreto. Todo este asunto de Paloma ha sido para mi el mayor atractivo de la serie, desde sus enfrentamientos por el embarazo, hasta el asesinato y la posterior búsqueda del asesino, cárcel y encubrimiento. Una trama absorbente que engancha cosa mala y que nos ha dejado para mi un momento histórico: el careo en comisario entre el propio Gustavo e Isabel, jefa de la policía. Épico su enfrentamiento.

Por su lado Don Vicente constituye el papel fundamental que toda serie familiar que tienda al culebrón debe tener: el patriarca duro que oculta millones de secretos y que es capaz de cualquier cosa por mantener unida a la familia. Es un cabrón, si, pero todo lo hace por su familia y por sus bodegas que tanto esfuerzo le han costado, y gracias a él funciona todo el show.

Pero no solo de los Cortazar vive Gran Reserva, que los Reverte también tienen lo suyo, aunque solo sea porque constituyen su némesis, trabajando duramente por sacar adelante su familia pero siempre intentando hacer las cosas bien. Pero claro, cuando se tienen una relación tan estrecha con los Cortazar los asuntos siempre acaban salpicándoles de una manera u otra, ya sean en forma de amoríos, asociaciones o engaños.
Tengo que reconocer que siento especial admiración por Paula Echevarria y este papel de Lucía le viene como anillo al dedo y la encumbra todavía más en mi plantel de diosas seriéfilas. No se puede ser más guapa y estar más correcta (dentro de la simpleza de su personaje), aunque temo por su futuro con ese peligroso acercamiento a Raul.

Concluyendo, a pesar de tener las espectativas por las nubes fruto de sus buenas críticas las ha sobrepasado con creces, enganchándome desde el primer capítulo y manteniéndome pegado a sus intrigas hasta el final, hasta el punto de tener que comenzar de inmediato ya con su segunda temporada. Gran Reserva es el culebrón que parece, no lo oculta, sino todo lo contrario, lo explota de la mejor forma posible regalándonos una de las mejores ficciones nacionales de la actualidad por guión, por actores, por localizaciones y sobretodo por sus tramas perfectamente construídas.