16 sept. 2009

La Ira (parte II): ¿Y esto es todo?

Si hace exactamente 7 días comentaba el creciente interés que había levantado esta segunda parte de la tv-movie La Ira, hoy toca hacer la valoración general de la misma. Ya con el resultado final a la vista, la palabra que la define es decepción: decepción por no saber explotar la historia, decepción por la forma de contarla y decepción por el final tan malo que se nos ha proporcionado.

La primera parte había empezado floja, pero conforme avanzaba, la trama se iba poniendo cada vez más interesante, y gracias al buen hacer de los protagonistas y al mejor ritmo narrativo la segunda parte prometía mucho, sobretodo gracias a que hasta el momento se había jugado al gato y al ratón sobre la autoría material de los asesinatos, y en menor medida porque se guardaban el careo entre Julián y Verónica para el segundo asalto.

Pero todas las buenas sensaciones que se habían alcanzado al final de la primera parte se desvanecieron de un plumazo en los primeros minutos de la segunda: el ritmo volvió a ser más lento y por si esto fuera poco, remontaron los acontecimientos al cómo se conoció la pareja, lo que a mi por lo menos me importaba más bien poco.
Pasaban los minutos y en el interrogatorio seguían estancados, sin ser capaces de sacar algo en claro de la declaración de Julián, pero afortunadamente los flashes de lo sucedido comenzaban a funcionar, mostrándonos verdaderamente el trascurso de los acontecimientos.

Por fin La Ira nos daba lo que se nos había prometido: tensión, personajes al límite y mucha emoción (hasta Natalia Sánchez parece aprender a interpretar). Además de esto, el interrogatorio ganaba en intensidad y de una vez por todas se desenterraba, como una bofetada a Verónica, su tortuoso secuestro (que en realidad solo estaba ahí para dar mayor profundidad al personaje, porque a la trama no aportaba nada).

Es entonces cuando llegan los minutos finales, los asesinos se ven obligados a enfrentarse al lugar de los hechos (y con él a sus habitantes, en una escena en la que Marián está esplendida) y una vez allí, nada más entrar en la casa, Marina se declara culpable y relata los hechos acaecidos (ni siquiera se derrumba tampoco) y punto y final a la historia. ¿Esto ha sido todo? Pues si, la chica no se viene abajo en el interrogatorio, pero es llegar a la casa y soltarlo todo, repito, sin derrumbarse.

Que quereis que os diga, no ha merecido la pena estar pendiente del televisor estos dos martes, ni siquiera las perfectas interpretaciones pueden salvar el despropósito que ha salido de Caspalsoro, ni con los juegos temporales se ha podido sacar jugo a la historia, porque sinceramente no daba para una tv-movie.

2 comentarios:

fon_lost dijo...

decepción y con mayúsculas. Calparsoro tuvo mucho éxito con la súpervalorada El Castigo, y ha intentado repetir. ¿resultado? el desenlace de la ira hizo un 10% de share. y luego ya, por si fuera poco, no relata los hecho reales, sino que se inspiran en lo que les da la gana. espero que las futuras tv-movies de Telecinco mejoren, porque lo único que ha tenido de bueno la ira, han sido sus actores.

16 de septiembre de 2009, 15:14
adicto tv dijo...

esto es to, esto es to, esto es todo amigos! yo creo que los mismos actores lo tuevieron que flipar cuando grababan ese final tan malo! desde los serrano no habia nada igual!

16 de septiembre de 2009, 15:23